El primer baño de tu bebé

El primer baño de tu bebé

 

 


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El cordón umbilical que te unía a tu bebé se rompió cuando lo diste a luz. Ahora el fuerte lazo que os ata es un amor entrañable que casi puede tocarse con los dedos cuando lo amamantas, lo cambias de ropa, lo cargas, lo acaricias, le cantas y le susurras palabras dulces. Pero seguro, uno de los momentos que más disfrutas con tu pequeño es la hora del baño: por sus expresiones de alegría, aunque sea muy pequeño, es evidente que le encanta sentirse acariciado por el agua tibia y mimado por mamá.

 

Para que al ritual del baño de tu pequeño no le haga falta nada, es necesario que tomes en cuenta algunos detalles, especialmente si eres madre por primera vez.

  • Escoge un momento del día en el que no haya prisas y el bebé este tranquilo. Quizá es mejor que esperes para amamantarlo o darle el biberón después del baño. Así no habrá posibilidad de que se le presenten problemas digestivos.
  • Algunos pediatras opinan que hasta el día en que el bebé comienza a gatear no es necesario bañarlo todos los días, basta con que lo hagas tres veces por semana y, el resto del tiempo, mantengas limpias sus manos, cara y área del pañal. Otros creen que el baño debe ser diario, dependiendo por supuesto del clima de la zona donde vivas.
  • El baño del bebé debe ser corto, pero no por eso menos agradable. Trata de que el lugar que has dispuesto para tal fin tenga una temperatura cálida y agradable, sin corrientes de aire.
  • Pon una toalla al fondo de la tina para evitar que el pequeño resbale. Llénala hasta la mitad con agua tibia y procede a desnudar al bebé mientras le hablas dulcemente mirándole a los ojos. Prepara un recipiente con otro tanto de agua tibia para enjuagar y mantenlo cerca de ti.
  • Introduce al bebé en la tina, si aún no se sienta, sostenlo con una mano puesta en la parte posterior del cuello mientras, con la otra lo enjabonas. No olvides limpiar bien ninguno de los pliegues de su cuerpecito. Lava con especial dedicación el área del pañal, cuidando que no queden restos de jabón que le puedan causar irritaciones.  

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¡Es la hora del baño!

Si, a muchas madres primerizas les pasa: se sientan durante minutos delante de la bañera preguntándose, ¿Cómo es que se baña al bebé? Pero, lo que pocas saben, es que el asunto es menos complicado de lo que imaginan, aunque ciertamente hay que tomar en cuenta algunas precauciones antes del primer encuentro cercano del recién nacido con el agua.

El bebé es extremadamente delicado y frágil, más aún en la mente de papá y mamá. Por esta razón, un elemento común y corriente de la vida diaria como el baño, se torna en una experiencia completamente desconocida cuando del recién nacido se trata. Pero, con todo lo extraño que pueda parecer este primer baño, antes de que te des cuenta, tu hijo y tu estaréis disfrutando de las delicias del agua. Mientras tanto, préstale atención a nuestras sugerencias para que todo salga de maravilla.   

Lo más básico

Algunos de los detalles más importantes que deberías saber:

La mayoría de los expertos afirman que los recién nacidos no necesitan ser bañados diariamente. Dos o tres baños a la semana, es más que suficiente.

Hasta que el cordón umbilical caiga y la circuncisión (en caso de habérsela practicado) sane, bañarlo con esponja únicamente, de modo que puedas evitar infecciones.

No es necesario bañarlo con jabón, a menos que el clima haya sido muy caluroso o se haya ensuciado comiendo. Recuerda que el jabón puede irritar la delicada piel del bebé.

El cabello del pequeño no debe ser lavado con champú más de una o dos veces por semana.

Asegúrate de que el cuarto en el que bañas al bebé sea cálido y sin corrientes.

Si tu hijo se resiste a la bañera, dale baños con esponja. Sin embargo, ten en consideración que debes darle un baño completo una vez cada dos semanas, cuando menos.

Baño con esponja: ¿qué es eso?   Esponja_de_bano_natural

Durante la primera semana aproximadamente (hasta tanto la herida del cordón umbilical no haya sanado) lo mejor que puedes hacer es darle baños con esponja. Si todavía no sabes cómo hacerlo, echa un vistazo a nuestra guía, punto por punto, para que seas la mamá más experta en la materia:

Para mayor seguridad, reúne todo lo necesario antes de comenzar: jabón suave para bebés, bolitas de algodón, esponja de baño, toallita, paño, alcohol, pañal y ropa limpia.

Llena el lavabo o un recipiente mediano con agua tibia.

Desnuda al bebé y enróllalo en el paño. Algunos niños se sienten alarmados cuando están desnudos y si este es el caso de tu pequeño, expón solamente la zona que vas a bañar, sin quitarle toda la ropa.

Moja una bolita de algodón en el agua y comienza a lavar los ojos del bebé, desde la nariz hacia fuera. Utiliza un algodón para cada ojo.

Sosteniendo siempre al niño con una mano, moja la esponja en el agua y exprímela para que quede ligeramente húmeda.

Lava su rostro y orejas con la esponja (no es necesario que utilices jabón).

Al momento de lavar su cuello, pecho, brazos y espalda, puedes colocarle un poquito de jabón a la esponja si lo deseas. No vayas a lavar el cordón umbilical.

Humedece ligeramente la toallita y procede a retirar el jabón.  

Recuéstalo sobre su estómago, con la cabeza hacia un lado, lava sus genitales y piernecitas con delicadeza.

Moja una bolita de algodón en alcohol y limpia la base del cordón umbilical. Debes repetir este paso cada vez que lo cambies de pañal.

Sécalo bien y ponle el pañal y la muda de ropa limpia.

Listo para la bañera    

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Una vez que la herida del cordón umbilical y de la circuncisión (en caso de que se la hayan practicado) ha sanado, es hora de darle un baño de verdad.

  • Báñalo en un lugar que sea cómodo para ti. Recuerda que como lo vas a asear en una pequeña bañera, puedes colocarla en el lugar en el que te sientas más a gusto, previo acondicionamiento, claro está.
  • Por motivos de seguridad, lo más conveniente es que reúnas todos lo necesario antes de empezar: Jabón y champú suave, bolitas de algodón, paño de baño, toalla, pañal y muda de ropa limpios.
  • Coloca cerca de cinco dedos de agua tibia en la ponchera.
  • Carga al bebé con un brazo, de modo que tu mano sostenga su cintura y la cabeza del pequeño descanse sobre tu antebrazo. Lentamente, procede a sumergirlo en el agua, llegando hasta el cuello.
  • El procedimiento de lavado es idéntico al del baño con esponja, comenzando desde los ojos con las bolitas de algodón. Recuerda sostenerlo con un brazo y mantener la cabeza siempre fuera del agua.
  • Retira el jabón y champú rápidamente para evitar que se reseque o irrite la piel.
  • Sécalo bien con una toalla, colócale el pañal limpio y la muda de ropa.

 Seguridad, antes que nada

Nunca dejes al bebé sin supervisión, ni por un par de segundos. En caso de que suene el timbre o el teléfono y lo tengas que atender, enróllalo en una toalla y llévalo contigo.

No lo pongas en la bañera mientras está entrando agua en ella. La temperatura o el nivel del agua podría cambiar y representar un peligro para el niño.

Asegúrate de que el agua no esté ni muy caliente ni fría. Puedes probar su temperatura con el codo.

La frecuencia no importa

Aunque algunos padres bañan a sus bebés todos los días, los especialistas afirman que, hasta tanto no anden gateando y ensuciándose por ahí, no es necesario bañarlos más de dos o tres veces por semana. Sin embargo, debes mantener su rostro, manos y genitales limpios en todo momento, para lo que puedes utilizar toallitas limpiadoras y algodones.   

Lara Ochoa “Recién nacido”

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Aplicación

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